Lcda. Eddy Rodriguez Aponte. Prensa Pana.

En esta edición damos la bienvenida al augusto mes. Si se quiere ahondar un poco más en la comprensión sobre cómo funcionan las emociones y la consciencia, y cómo trascender estados de baja vibración, es necesario ver la realidad no como un conjunto de hechos aislados, sino como un campo de energía o testigo silencioso de la experiencia humana, operando a través de frecuencias vibratorias. Por lo que es útil conocer ciertos conceptos básicos como punto de partida para luego pasar a identificar lo que sucede dentro de cada ser humano.

Como ejemplo, comúnmente, se cree que la consciencia es la mente y cuando se habla de consciencia se suele hacer referencia a que está localizada en el órgano del cerebro; pero en verdad es el campo de energía que observa los pensamientos y sentimientos sin ser ellos. Por tanto, llegar a conocerla pasa necesariamente por darse un lugar para navegar en ese espacio en el que el observador observa nuestros propios pensamientos. Este es el punto de partida y para ello hay ejercicios y disciplinas disponibles para quien tenga interés. Por su parte, las emociones se desencadenan en la biología humana y operan como frecuencias vibratorias en una escala que, en los estudios del investigador psiquiatra David Hawkins se explayan en el Mapa de la Conciencia.

Otro concepto necesario en distinguir son los Filtros de la realidad; se refiere a que no vemos el mundo como es, sino desde el nivel de consciencia en el que estamos. Para quien está vibrando en el miedo, el mundo le parecerá peligroso, las personas, las relaciones, las decisiones, las acciones de los demás, y así mismo con las demás emociones y su respectivo nivel de consciencia. Para quien vibra en vergüenza, cree que todo el mundo le humilla y cualquier gesto de los demás le puede parecer intencionalmente ofensivo, lo que trae como consecuencia que, si la mayoría de las personas se encuentran en esa vibración, este puede convertirse en un mundo muy hostil e inhabitable. Para quienes se encuentran vibrando en el amor, el mundo parecerá un campo de creación continua y cada relación un encuentro sagrado.

Es vital tener presente que el miedo es la herramienta de control favorita para los agentes opresores y opera tanto en lo individual como en lo colectivo, por esto vemos que se elaboran cuidadosamente programaciones de todo tipo para mantener la colectividad en el miedo a través de historias, noticias sensacionales, rumores, voces, imágenes, que en lugar de ser fuente de aliento y calma para el sosiego y la salud mental, funcionan como adicción colectiva y lejos de dar bienestar, limitan el crecimiento de la personalidad. Debemos tener claridad en esto.

¿Cómo elevar la consciencia desde estos estados? Una sugerencia práctica y disponible es transitar la emoción: Iniciar con tres respiraciones profundas, tratar de escuchar los latidos de corazón; la clave no es resistirse a la emoción, sino permitirse sentirla físicamente. Localiza e identifica la sensación corporal: En lugar de enfocarte en la historia que cuenta tu mente, el parloteo de justificaciones, y búsqueda de explicaciones, enfócate en lo que sientes, la opresión en el pecho, el nudo en el estómago o la garganta, el hormigueo en las piernas, lo que sea que sientas, no te resistas, obsérvalo y abrázalo. Recuerda: Lo que reprimes lo proyectas contra los otros mientras lo que identificas, permites, transitas y abrazas empieza a disolverse, brindándote soberanía en tu propio destino. Hasta la próxima semana.

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