Por: Ítalo Urdaneta

En los últimos tiempos, coincidiendo con agresiones imperiales y maniobras injerencistas en contra de Venezuela, se ha desatado una sistemática campaña mediática y digital en las redes sociales. Su objetivo central: desvirtuar el legado, la moral y el pensamiento del Padre de la Patria, Simón Bolívar, intentando con ello enterrar los principios de soberanía, independencia y unión latinoamericana que inspiran a nuestros pueblos.

Entre los principales promotores de esta ofensiva ideológica destaca el argentino «Patricio Lons», quien, autodenominándose historiador, recurre a medias verdades para calificar al Libertador de «dictador sanguinario».

Lons tergiversa deliberadamente el contexto del célebre «Decreto de Guerra a Muerte», omitiendo el sangriento expediente de crímenes cometidos por la legión infernal de José Tomás Boves contra el pueblo venezolano, y llega al extremo de idealizar el dominio colonial español y justificar la colonización.

Frente a estas infamias, voces en defensa de la verdad histórica han respondido con contundencia.

El investigador Alberto Zeron ha señalado con claridad que juzgar a Bolívar sin situarlo en su tiempo y circunstancia es un acto de deshonestidad intelectual.

Zeron recuerda que Bolívar renunció a una cuna de extrema riqueza para entregar su fortuna a la causa emancipadora, logrando la hazaña sin parangón de libertar cinco naciones y fundar a Bolivia, además de promover el «Tratado de Regularización de la Guerra» para humanizar los enfrentamientos bélicos.

A esta cruzada difamatoria también se suma ‘César Pérez Guevara», abogado e historiador venezolano radicado en España, quien desde una óptica hispanista y conservadora reniega de la gesta independentista y del ideario bolivariano.

En la misma línea se inscriben la comentarista española «Pilar Almagro», quien absurda e históricamente acusa a Bolívar de fragmentar a Hispanoamérica, y el colombiano «Manuel Pantoja», quien desempolva viejos escritos de detractores de principios del siglo XX, así como referencias descontextualizadas de textos antiguos sobre el prócer.

A este coro se une la difusión interesada de viejos ensayos, como el redactado por Carlos Marx en el siglo XIX, utilizados hoy por analistas de ocasión como «Yorman Jesús Acevedo Ruz», para calificar despectivamente al Libertador y despojarlo de su dimensión humanista y popular.

Todo este entramado responde a una agenda geopolítica clara: debilitar la conciencia histórica de los pueblos de América Latina y borrar del horizonte político el concepto unionista que Bolívar anticipó frente al hegemónico «monstruo del norte».

Los historiadores, intelectuales y patriotas de Venezuela y la Patria Grande, y le hacemos un llamado a los de Yaracuy, están convocados a salir al paso a estas falsedades, defendiendo con argumentos documentados la grandeza inmarcesible del hombre más importante del siglo XIX. Manos a la obra…

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