Por: Ing. César Tovar Guédez Consultor Senior de CETAF Consultores (cetafca@gmail.com) El reciente diálogo entre el académico Glenn Diesen y la teniente coronel retirada de la Fuerza Aérea de EE. UU., Karen Kwiatkowski titulado «El ejército de EE. UU. se desmorona y la economía se hunde», ofrece unadisección tan lúcida como alarmante sobre el estado real de la arquitectura de poder de Washington. Lejos de la narrativa triunfalista que aún domina en los grandes medios occidentales, la evidencia empírica y el análisis táctico revelan un diagnóstico categórico: el sistema hegemónico angloamericano atraviesa una crisis estructural sin precedentes, caracterizada por la esclerosis institucional, la instrumentalización ideológica de la inteligencia militar y una insostenibilidad financiera de proporciones terminales. En primer lugar, Kwiatkowski expone una paradoja medular en la política exterior estadounidense: la completa subversión del análisis de inteligencia profesional en favor de agendas doctrinarias, geopolíticas y corporativas. Como se evidenció históricamente desde la invasión de Irak en 2003 y se reitera en los actuales escenarios de conflicto en Medio Oriente y Europa del Este, los insumos técnicos de inteligencia no moldean las decisiones políticas. Por el contrario, los tomadores de decisión seleccionan de forma sesgada datos que respaldan narrativas preconcebidas, descartando deliberadamente las advertencias objetivas de sus propios organismos de evaluación. Esta dinámica destruye la racionalidad estratégica y subordina la seguridad nacional a los intereses de grupos de presión y contratistas de defensa. Desde la perspectiva de la economía política de la defensa, el modelo del complejo militar-industrial occidental muestra fisuras insuperables ante la guerra asimétrica contemporánea. El sistema de adquisiciones de EE. UU. ha priorizado la rentabilidad corporativa mediante plataformas hipercostosas de producción lenta, en lugar de fomentar sistemas ágiles y económicos. Disparar interceptores de misiles de varios millones de dólares para neutralizar drones de bajo costo representa una ecuación de desgaste operativo inviable. En el terreno real, como en la confrontación en Medio Oriente o el desgaste en Ucrania, Washington y la OTAN han dejado al descubierto su incapacidad logística para sostener conflictos prolongados. En el plano macroeconómico, el paralelismo con la fase tardía de la Unión Soviética resulta ineludible. Con una deuda pública que supera los 40 billones de dólares cuyo servicio de intereses excede el presupuesto del Pentágono, la hiperextensión imperial estadounidense enfrenta límites materiales insalvables. La noción de una capacidad financiera e industrial infinita se desmorona a la par de la desindustrialización europea y la acelerada desdolarización global. Las guerras subsidiarias no representan triunfos de contención, sino la trágica demostración de un modelo que erosiona sus propios recursos para preservar una hegemonía caduca. La cuestión crucial para los analistas internacionales ya no es si el imperio estadounidense se replegará, sino si ejecutará un aterrizaje estratégico controlado o si se precipitará hacia un colapso sistémico. Análisis de Coyuntura GeopolíticaAutor: César Tovar Guédez Consultor Senior en CETAF ConsultoresContacto: cetafca@gmail.com Navegación de entradas ¡La desconexión gubernamental del presidente de la Espriella frente al dolor y la paz del pueblo colombiano! TRES ACTIVOS VENEZOLANOS; ORO, CITGO y PETROLEO