Fe y sacrificio de un  venezolano justo.

Nacido en Carora, estado Lara, en 1895, Salvador Montes de Oca fue un hombre de profunda fe y compromiso con los más necesitados. Proveniente de una familia sencilla, desde joven, sintió el llamado al sacerdocio formándose así en el Seminario de Caracas, se destacó por su inteligencia y humildad. Fue ordenado sacerdote en 1921, su labor pastoral lo llevó a servir en comunidades rurales, donde defendió los derechos de campesinos y obreros en una época marcada por desigualdades.

En 1926, fue consagrado obispo de Valencia, una diócesis que en ese momento enfrentaba grandes desafíos sociales y políticos. Montes de Oca se convirtió en una voz incansable por la justicia, denunciando abusos y promoviendo la educación y la dignidad humana. Su postura firme lo enfrentó al régimen de Juan Vicente Gómez, lo que le valió persecución y exilio.

Tras años de resistencia en su país, decide ser religioso  en  la Congregación de los Sacramentinos, y luego en la Cartuja de Farneta en Italia, es en aquel lugar es donde estos  religiosos sin dudarlo dieron  refugio a hombres mujeres y niños (judíos, partisanos y perseguidos políticos,)  que huían del hambre, el frio, las bombas y las amenazas, por esta acción  fueron masacrados por los nazis, el 06 de septiembre de 1944, exactamente  fueron 12 monjes  (seis sacerdotes y seis hermanos laicos) mas 32 personas; aquí  muere Monseñor Montes de Oca (Fray Bernardo María) único venezolano ajusticiado durante la II Guerra Mundial, lejos de su tierra y protegiendo a sus hermanos.

Sus restos fueron arrojados en una fosa común y al ser recuperados en 1947 se trasladaron a Venezuela para enterrarlos bajo el presbiterio de la Catedral de Valencia, donde fue obispo entre 1927 y 1934.pero su legado permaneció vivo en el corazón del pueblo venezolano.

El fue declarado mártir por la Iglesia Católica,  a principios de 2017 se inició el  proceso de canonización en la Catedral de Valencia luego es declarado Siervo de Dios,  este larense es reconocido como un hombre que prefirió el sacrificio antes que renunciar a sus principios, por su caridad y la búsqueda permanentemente de la justicia,

Hoy, su memoria sigue inspirando a quienes luchan por un mundo más humano, esperamos con fe por su beatificación y  que sea declarado Santo, Salvador Montes de Oca no solo fue un obispo, sino un símbolo de esperanza y valentía para todos los que luchan en esta Tierra. .

Dip (AN) Gisela  Tovar.

Subcomisión de Libertad de Religiones y Cultos Asamblea Nacional

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