Por Juan Alonso Entre el primero de Enero de 1824 y el 31 de marzo de 1825, los patriotas Cristóbal Mendoza y Francisco Javier Yanes, produjeron 66 entregas plenas de «…doctrina republicana…/…redactados con altura de miras y como brillante expresión de preparación jurídica, teórica, así como un elevado sentido de interpretación histórica.» tal como nos lo reseña Pedro Grases, en la presentación de la edición facsimilar publicada por la Academia Nacional de la Historia en 1982. Compartimos un extracto tomado de laedición N° 33 deEL Observador Caraqueño,el Jueves 12 de Agosto de 1824. «INDEPENDENCIA(Continuación del número anterior)Es evidente que para no errar en el camino de la INDEPENDENCIA y LIBERTAD la mejor guía son sus propios enemigos; observando cuidadosamente lo que hacen ellos para destruirla, y haciendo nosotros todo lo contrario, lograremos establecerla;ellos trabajan por desunirnos, unámonos más cada día; trabajan por empobrecer nuestro país, atraigamos las riquezas, redoblando nuestra industria y actividad y facilitando el ingreso de capitales extranjeros que den vida y circulación a nuestros fondos muertos;destruyen ellos la población, fomentémosla por medio de las buenas costumbres, instituciones moderadas y colonización o inmigración de útiles extranjeros;en fin atacan las luces, consumen los documentos que pueden aprovecharnos y condenan todo lo que conduce a disipar la ignorancia, pues trabajemos nosotros en conservar esos mismos documentos;mejoremos la educación de nuestra juventud y fomentemos todos los canales de la ilustración. Con este designio y el de almacenar los más preciosos materiales para la historia de nuestra revolución insertaremos las actas del primer cuerpo que rompió la marcha en que todavía estamos empeñados,y que a pesar de los reveses de todo género sufridos por nuestra parte, lejos de retrogradar ha llegado a un grado de madurez que nos encamina a su perfección y excita la curiosidad y el interés de las naciones más grandes que atentamente nos observan y calculan sobre nosotros con un ojo penetrante ya de simpatía, ya de malignidad. No pensamos ofrecer con esto modelos acabados del entendimiento humano ni cuadros de un refinado acierto, sino perpetuar auténticamente los hechos conforme han ocurrido para que comparándolos puedan conocerse los progresos o atrasos de nuestro país en la espinosa carrera que nos ha tocado.» Navegación de entradas Gobierno Nacional atiende falla eléctrica en el sector Hostería de Coro El «Poeta de Marín»