La Arepa que amamos Hablar de Venezuela es hablar de la arepa. Es parte de nuestra historia personal, comunitaria y nacional, una de las expresiones más auténticas de nuestra identidad. Hijos de la cultura del maíz, este sencillo alimento se convirtió en símbolo que nos caracteriza. Su nombre viene de “erepa” (maíz en cumanagoto) o de “aripo” (budare donde se cocinan). Otros países comen preparaciones parecidas, pero la variedad de tipos y rellenos según la región hace que ella nos pertenezca. Se hace asada, horneada, hervida o frita, y todos la conocemos: es nuestra compañera de vida. De niños escuchamos frases como “la arepa por lo redondo”, “le falta comer mucha arepa” o “ganarse la arepa”. “Le dieron nueve arepas” Para un venezolano, la añoranza de su tierra tiene sabor a arepa. Cada región le da su toque: la de maíz pilado, la de maíz precocido (la más urbana), la pelada o raspada de la costa y oriente, la dulce de anís y papelón típica de Navidad, las andinas de trigo, la de coco zuliana, la de chicharrón, la de queso, la aliñada, los tumbaranchos y tostadas caroreñas. También varía el tamaño: grandes en oriente, delgadas en los Andes, pequeñas en el centro, gruesas en el llano. Cuando pasa al protagonismo, brillan los rellenos: catira, pelua, dominó, pabellón, perico, Reina Pepiada (creada en honor a Susana Duijm), sifrina, y un sinfín más. Hasta se le dice “viuda” a la arepa sin relleno. Nuestros migrantes la dieron a conocer por el mundo, y el Estado venezolano presentó el expediente para que sea reconocida patrimonio de la humanidad, como el casabe. Cada septiembre se celebra el Día de la Arepa, chefs, estudiantes, cocineras y abuelos realizar actividades para tal fin. En Yaracuy, el Movimiento de Mujeres por la Patria Latinoamericana, estudiantes de Misión Ribas, egresados del Diplomado de Gastronomía Sostenible y la Comisión de Ecosocialismo de la Asamblea Nacional se reunirán este segundo fin de semana en el Municipio Bruzual para celebrar, aprender y compartir frente a deliciosas arepas. Estar en una arepera pidiendo despacho es una experiencia única que solo entiende quien nació en esta tierra. Y aunque se llamen areperas, les importante valorar qué primeras que vendieron este bocado fueron mujeres en las esquinas de las ciudades y pueblos, a donde mandábamos a los niños diciendo: “vaya a la arepera”. Dip (AN) Gisela Tovar. Agente de cambio en Gastronomía Sostenible. Movimiento de Mujeres por la Patria Latinoamericana Navegación de entradas CULTURA EN MOVIMIENTO Cayapa Heroica de Fundacite Yaracuy