Por Ilmer Belisario


Imaginemos un instante, que la historia haya cambiado.

Y lo que hoy conocemos, nada de eso hubiese pasado.

Que el universo no conspiró y los amantes no se encontraron.

Que pasaría con los sueños y los poemas entregados.

Las caricias sentidas y los besos robados.

Iniciemos por decir, que el balcón no prestaron y Manuela estuvo en la calle con la gente sin darle paso.

Y no pudo ni de lejos, ver la entrada victoriosa de los héroes libertarios.

Pensemos entonces que tal vez, logró estar en un balcón cercano.

Para ver la entrada majestuosa, de un batallón de soldados.

Pero… Y si el corcel de Bolívar, no era disciplinado,

y su paso irregular, impedio hacer algún calculo.

Y le fue imposible a Manuela, acertar en el momento exacto.

Y si Bolívar distraído, se hubiera detenido al tener un sobresalto.

en el instante que Manuela, lanzó la corona como gesto de bienvenida y un lazo.

Y en vez de su cabeza, es el piso donde cae sus rosas y se hacen pedazos.

Las mismas que sus manos sostenía, y sin percatarse el batallón que en gloria venían redoblando el paso.

Pero si en vez de Bolívar, es a otro patriota que las flores le caían en su remanso.

Y el afortunado, se cree que ese amor le correspondía y no tendría ningún rechazo.

Ya que la puntería de Manuela le juega una broma, y lo le alcanzó su brazo.

Y lo que debía ser certero, se vuelve solo una sombra y no logró que Bolívar le hiciera caso.

Si a Bolívar entre tanta gente, que lo grita, lo llama y lo honrar en ese rato,

No puede percatarse, de esa mujer que lo añora y le quiere darle un abrazo.

Y por andar con mirada esquiva, no puede divisar a la mujer que lo enamoraría sin descanso.

Cuántas pasiones pérdidas, cuántas caricias no recibiría el héroe venezolano.

Pensemos entonces, que el baile no se hace o que a ella no la inviten por ser la señora de un potentado.

O que Bolívar no bailara y no tendría la excusas para hablarle entre la música y el canto.

Para declararle que le gusta y decirle que es hombre enamorado.

Si entonces, no se hubiesen dado, tantas cosas que luego marcaron.

Que sería de Bolívar Libertador y de Manuela la Coronela con su encanto.

Bolívar seguiria su andar y Manuela inquieta buscando respuesta a sus ideales libertarios.

Ahora, si no se hubieran conocido, preguntaría un poco alarmado.

Quien hubiese despertado a Bolivar, en Bogotá cuando pretendían matarlo.

Quién hubiese enfrentado la traición y contenido a los sicarios.

Quién expondría su vida, por Bolívar para evitar su asesinato.

Esa noche bogotana, que desde otro balcón logró salir airoso al saltarlo.

Pero que sin Manuela seguramente, acabarían con el alma del Libertador suramericano.

Pero la historia estaba escrita, que dos almas libertaria se encontrarán cabalgando.

Al fusionar esos amores, y dejar siempre un romántico encuentro añorado.

Para cambiar el destino y con pasión, construir una patria, para todos los hermanos.

Y todo quedó escrito en las cartas, que Manuela con celo guardó de su amado.

Por ser letras encendidas, de un Bolívar apasionado.

Que la dejó sin aliento a propio y extraños.

Para ellos no hubo distancia y vaya que era larga la cabalgata que cruzaron.

Para llegar, no hubo guerra, ni intriga que le impidiera sus encuentros apasionados.

Su amor es poesía y una prosa que soñamos.

Que los escritores transformaría en Antología, de la escuela para los aventajados.

De esos seres infinitos, nacieron hijos de otros partos,

Con Bolívar nuestro padre y Manuela inspiraba sus pensamientos avanzados.

Con Manuela la Quiteña y Bolívar el caraqueño señor.

construyeron la victorias patria, en batallas y entre besos y candor.

En las cartas que quedaron, y que se salvaron de la hoguera y el calor.

Se dejó escrito las verdades, que nadie niega por favor.

Y es el amor que todo lo puede y que le ganar al terror.

Para los amantes de este tiempo, que tienen cerca a su amor.

Recuerden que hubo amantes, que no contaron, con los canales que ahora son la emoción.

Sin embargo se escribían, se añoraban, se esperaban, para cuidarse con valor.

Sus palabras quedaban y su espera era consecuente con su corazón.

Y el amor llama ardiente y su lucha eran para hacer por siempre una canción.

Gracias Bolívar, gracias Manuela, por ser un amor ferviente, si señor.

Que da el ejemplo en el futuro de un esfuerzo valiente y vibrador.

El amor hace a los hombre y vence imperios y su dolor.

Antes de ellos hubo prosa y después muchas más con toda razón.

Pero quien se opondrá, a ver al amor triunfar al ser un luchador.

Si lo hacen es por mezquindad y por su odio traidor.

Para Manuela Bolívar es un todo y para Bolívar su cundiamor.

A Manuela la coronela y Bolívar su general señor.

Para Bolívar su loca Manuela y para ella su Libertador.

05 de julio 2022

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