Por. Fox Mulder ¡Buenos días y feliz sábado a todos los camaradas! Recurro a ustedes para plantearles esto con el único propósito de que, al igual que yo, se rían un poco y se les alegre el día ante el espectáculo de la geopolítica mundial. Qué momento tan conmovedor nos está regalando el panorama político internacional. Si hay algo que nos divierte a los revolucionarios de cepa es ver cómo se desinflan los castillos de naipes construidos a base de mentiras, comunicados de prensa en inglés y mucha alharaca tuitera. La reciente entrevista de nuestra queridísima y siempre frustrada María Corina Machado con The New York Times, nos ha dejado más material humorístico que una temporada entera de cualquier programa cómico. Pónganse cómodos, sírvanse un cafecito bien cargado y analicemos el dramático cuadro clínico de la líder negativa. ¿Cuál es la condición psicológica de quien lleva años vendiendo humo con fechas mágicas y cayendo en la negación absoluta? Simple: un caso clásico de desconexión galáctica con la realidad, el famoso síndrome del ahora sí es verdad donde cada tres meses prometen el oro y el moro. Cuando la realidad les choca de frente como camión sin frenos, la respuesta es dar manotazos al aire y buscar culpables externos. Como ya no saben a quién señalar por sus fracasos estrepitosos, resulta que hasta el mismísimo Tío Sam, a quien le rezaban todas las mañanas con rosario en mano, les cerró la puerta en la cara. En su última patada de ahogado, la señora se fue a llorar a los medios gringos porque la excluyeron olímpicamente de las negociaciones y los acuerdos energéticos. Lo dice el refrán popular venezolano con una precisión quirúrgica: la dejaron como la guayabera, por fuera. Durante años se creyeron los dueños del circo, repartiendo cargos imaginarios y ministros de papel desde el sofá de su casa. Pero llegó la hora de repartir el queso y el menú incluyó a todo el mundo menos a la autoproclamada elegida de los dioses. Washington decidió mirar para otro lado y hacer sus propios negocios sin importarle los berrinches. En su entrevista se le nota el alma en un hilo, descubriendo lo obvio: para el gran capital internacional ella ya es un mueble viejo que estorba en la sala. Mientras nosotros desde la trinchera revolucionaria seguimos firmes, del otro lado solo se escucha el eco hueco de las promesas incumplidas. El veredicto es inapelable: no te vistas que no vas. Puedes dar todas las entrevistas que quieras en Nueva York, patalear o llorar en inglés, pero el tren de la historia pasó hace rato y a ti te tocó quedarte en el andén viendo cómo la patria soberana sigue su marcha indetenible. Sigan participando, que la derrota moral y política les queda perfecta. «El bienestar de nuestras clases dominantes, dominantes hacia dentro y dominadas desde fuera, es la maldición de nuestras multitudes»— Eduardo Galeano UNIDAD, CONCIENCIA Y DISCIPLINA REVOLUCIONARIA«DUDAR ES TRAICIÓN» Se despide por ahora, desde la trinchera de la firmeza y con la alegría intacta de la victoria, su camarada Fox. ¡Abrazos fraternales, saludos revolucionarios y bendiciones para toda la militancia! Navegación de entradas Pregón navideño para dos pueblos hermanos Contadores Públicos de Yaracuy logran hazaña deportiva