Magnífica Humanidad: El recién 15 de mayo de 2026, el Papa León XIV publicó su primera encíclica, Magnífica Humanidad. Lejos de ser un texto alarmista, este documento se presenta con profundo respeto y estilo poético la grandeza y la fragilidad del ser humano en un mundo dominado por la inteligencia artificial, el relativismo propio del postmodernismo y la importancia de la dignidad ontológica que nos caracteriza.

Su título, tomado de un himno de la liturgia bizantina, establece el tono: la humanidad no es un problema que resolver, sino un misterio que celebrar. El Papa reconoce que vivimos en una “era de vértigo tecnológico”, donde la IA puede redactar poemas y diagnosticar enfermedades, diseñar avisos, escribir informes, pero advierte que la tentación más sutil es delegar en las máquinas nuestra capacidad de asombro, juicio moral y, sobre todo, de amor. La encíclica se estructura en cinco (05) capítulos y doscientos cuarenta y cinco (245) párrafos enumerados en torno a tres ejes: el Asombro, el Cuidado y la Esperanza.

El Asombro es el punto de partida. León XIV invita a recuperar la capacidad de maravillarse ante el otro, especialmente ante los pobres, los no nacidos, los ancianos olvidados, los migrantes, en fin los excluidos, en mi hermano en Cristo, en un mundo programado para la eficiencia, la verdadera humanidad se revela en la gratuidad, en la sonrisa, en la cercanía, la solidaridad que no tiene un objetivo de productividad. El Cuidado es la respuesta práctica. El Papa crítica el “transhumanismo de mercado”, el posthumaismo y la eugenesia que buscan eliminar el sufrimiento mediante la tecnología, la pérdida de la dignidad única, que nos discriminan, excluye y nos hace descartables, olvidando así que el dolor compartido es el lenguaje del amor. No se trata de demonizar la ciencia, sino de recordar que el progreso auténtico no es el que nos hace más poderosos, sino el que nos hace más humanos, más hermanos. La Esperanza. Magnífica Humanidad no es un lamento por un mundo perdido, sino una invitación a una “nueva síntesis cultural”. León XIV propone un “humanismo integral” donde la fe y la razón, la tradición y la innovación, dialoguen para construir una civilización que ponga a la persona concreta en el centro.

En su capítulo IV nos indica que la transformación digital incide en tres ámbitos fundamentales La verdad, el trabajo y la libertad, que ella va moldeando poco a poco comportamientos, relaciones y estructuras de convivencia. La verdad como bien común es esencial para la vida democrática, vemos con tristeza la difusión de informaciones manipuladas, imágenes alteradas, narrativas sesgadas, fake news, deep fakes, burbujas de filtro que vuelven inciertos los límites entre lo verdadero y lo falso. Referente al trabajo llama la atención al Papa León XIV a cerca de la automatización y la inteligencia artificial, los riesgos de la precarización, exclusión de los trabajadores y trabajadoras quienes deben adaptarse velozmente a estos tiempos.

El trabajo fue lo que permitió al Homo Faber llegar a ser Homo Sapiens al resolver problemas mediante su creatividad, inteligencia y encuentro; ahora se ve afectado por la cibernética, nanotecnología, robótica, IA y lo que permite contribuir al desarrollo de los pueblos corre el riesgo del desplazamiento de la mano de obra, perder su valor humano y relacional. La libertad se encuentra afectada por adicciones digitales como nuevas formas de control social, allí donde se recopilan datos, la Big Data orienta decisiones incluso electorales, y comportamientos de manera invisible vinculadas al algoritmo, perdiendo así el libre albedrío, y el análisis consiente de cada persona.

Magnifica Humanidad plantea que la transformación digital no es neutra, que necesita el compromiso común para custodiar las condiciones de una vida autentica humana, capaz de custodiar la verdad autentica, el trabajo digno y la libertad real, refiere que la guerra no se puede normalizar, nos recuerda la urgencia de la ética, de la cultura de la paz y de la civilización del amor como un compromiso de todos.

La encíclica es una llamado a no tener miedo de la grandeza y el privilegio de ser humanos y a su vez insiste en la responsabilidad de custodiar la dignidad humana, de manera ineludible. El Papa nos recuerda: “No

eres un algoritmo. Eres un suspiro de Dios. Y eso, tu magnífica humanidad, es lo único que el mundo necesita desesperadamente.”

Dip. (AN) Gisela Tovar.

Subcomisión Libertad de Religiones y Cultos de la Asamblea Nacional

Secretaria Regional del PPT en el Estado Yaracuy

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