​Al conmemorar el día del periodista.
Más que un oficio; abrazamos una militancia por la verdad y la memoria colectiva.
​Ser periodista no es ser un frío canal de transmisión; es ser el pulso de lo humano. Nuestra pluma y nuestro micrófono no se deben a los algoritmos ni a las urgencias del eco mediático, sino a la mirada de la gente, a esa realidad social que late en nuestras calles y que espera ser contada con dignidad.
​Que el ejercicio diario nos encuentre siempre del lado de:
​La veracidad incorruptible: que busca la luz allí donde el caos intentan imponer la sombra.
​La ética como brújula: un compromiso inquebrantable que no se negocia con la inmediatez.
​La lealtad y la humanidad: la lealtad absoluta con la justicia y la sensibilidad para conmovernos antes de informar, porque no se puede ser buen periodista sin ser, ante todo, un ser humano íntegro.
​No somos simples narradores del presente; somos los arquitectos de la conciencia social de un pueblo. Que nuestra palabra siga siendo refugio, trinchera de la verdad y puente hacia un mundo más justo.
​¡Feliz día, guardianes de la palabra y la historia!


Ingrid Parra
CNP 26.012

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