Telesur.- Entre el concreto triturado y la urgencia por salvar vidas, emergió una fuerza viva que contradice la destrucción de su propio nombre: Tsunami.

A veces, la salvación avanza en silencio, sobre cuatro patas y guiada por un instinto que la tecnología no puede imitar. La tarde del miércoles 24 de junio en Venezuela el reloj marcaba las 6:04, todo parecía transcurrir con normalidad, cuando la cotidianidad en ese país se quebró en apenas un instante. Solo bastaron 39 segundos de diferencia entre el sismo inicial y un devastador movimiento principal de magnitud 7.5 para que el destino de miles de personas cambiara por completo de forma imprevista.

El doblete sísmico golpeó severamente a Caracas, la capital venezolana, La Guaira, y afectó a otros estados, dejando hasta el momento una cifra de 1.430 fallecidos y 3.238 heridos. Entre el concreto triturado y la urgencia por salvar vidas, emergió una fuerza viva que contradice a la destrucción de su propio nombre.

Sostiene la esperanza de una nación que intenta recomponerse del desastre, no lleva casco ni necesita hablar para hacerse entender: es Tsunami, un veterano border collie de nueve años cuyo olfato se ha convertido en una guía para salvar vidas en medio de la devastación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *