PRENSA PANA. Lcda. Eddy Rodriguez Aponte. En varias ocasiones hemos compartido reflexiones, para que cada una de las personas lectoras consideremos acerca del principio primordial de la vida que trasciende la biología, pasando por el amor incondicional, esa energía que da cuerpo a los seres humanos, pero a su vez va más allá de la procreación, representando la naturaleza generadora, la tierra fértil y también la oscuridad que da cobijo al nuevo ser: La Madre. Y es que para que naciera la vida humana el óvulo tuvo que dejar de ser óvulo, y el espermatozoide tuvo que perderse para transformarse en otro cuerpo y procrear la vida; No se apegaron a la forma que cada uno traía, ambos se ofrecieron para evolucionar. Si se comprende esto, se da un paso a una nueva visión, comprensión e interpretación de la cara destructiva de la naturaleza. Abriendo paso a lo que su fuerza en verdad nos quiere mostrar. Alguien pregunta: ¿Qué energía es? Ella responde: Es la energía de la vida. Alguien pregunta: ¿De dónde viene? Ella responde: De las entrañas de la madre… la que habita al interior de la superficie. Alguien pregunta: ¿Es terrible? Y Ella responde: Mejor diría … es poderosa. Alguien pregunta: ¿Es mortal? Ella responde: Mejor diría … es transformadora. Ahora, si quisiéramos entender qué es lo que quiere la madre, la madre tierra, la madre naturaleza podríamos comenzar por aceptar ver lo que está en el interior de la superficie del cuerpo que somos, como pueblo, y que cada individuo es. Asentir a ese mundo interior, a la sabiduría, al cuidado y honra de la historia, que está debajo de la superficie aparente que somos como colectivo y entonces encontrar la coherencia amorosa entre lo que hace la madre y lo que hacemos sus hijos e hijas. En nuestro cuerpo, depende como estemos por dentro está nuestra vida por fuera. Si nos damos cuenta, hoy hay más preguntas que respuestas. Una pregunta pudiera ser si la madre para poder ser madre y engendrar la nueva vida que son sus hijos ¿puede hacerlo sola? Aquí pensamos en el padre. Requiere la energía del padre para concebir lo nuevo que será lo que perpetue la vida. Y ¿quién es el padre? Es la energía con las cualidades de hacer posible que la vida se concentre, con fuerza, mantenga las estructuras y la forma ¡brote! Si es así, y comparamos, la tierra, el sol, los árboles, los cauces, el viento, la lluvia, todo el planeta está vivo. En este sentido, si la vida está manifestada a partir del movimiento, los ciclos, el latido esencial, la contención, la preservación y el cuidado, la transformación y la estructura ¿Qué se está moviendo en nuestra vida? Y hay más preguntas: ¿qué se tiene que transformar? ¿Qué ocurre en el interior, en lo que ha permanecido oculto, lo que se ha obviado, normalizado y que ahora da los resultados que da? Si en el ámbito personal, la madre es el primer vínculo afectivo y el molde principal sobre el cual se construye la identidad de los seres humanos, ¿Cuál es el concepto que tenemos de la madre? ¿Quiénes somos y de dónde venimos? Frente a las consecuencias de los terremotos: ¿Qué nivel de coherencia hay entre lo que la madre hace para preservar la vida y los que nosotros sus hijos hemos venido haciendo? ¿Qué patrones tenemos que cambiar? ¿Qué podemos transformar para que nuestros actos sean coherentes con los movimientos de la madre? ¿Qué estructuras requieren ser modificadas para la preservación de la vida? ¿En lo individual, qué cambios significativos puedes iniciar en tí respecto al modo de producir y reproducir la vida que le transmites a tus hijos e hijas? Navegación de entradas Gestión de Desastres ante el Doblete Sísmico: Un Análisis Técnico Operacional. Embestida brutal…