Por Lcda. Ingrid Parra*.- Hablar de Argelia Laya a cien años de su nacimiento de luz no es desenterrar el pasado; es convocar un fuego desobediente que sigue quemando las injusticias del presente. Nació con el estruendo de Barlovento en las venas y el aroma a cacao rebelde, predestinada a ser la voz de las que no tenían voz, el fusil de las ideas y la ternura hecha trinchera. Argelia es la Patria con rostro de mujer. Fue la maestra que entendió que el abecedario carece de sentido si no enseña a romper las cadenas. Con el seudónimo de «Comandanta Jacinta», cambió el aula por la montaña del frente guerrillero, demostrando que el socialismo no se teoriza entre cuatro paredes, sino que se camina, se sufre y se conquista junto al pueblo, con las botas llenas de barro y el pecho encendido de utopías realizables. Ella nos enseñó que la revolución será feminista o no será. Defendió el derecho de las mujeres a estudiar, a votar, a decidir sobre sus cuerpos y a ser vanguardia política en una época donde el patriarcado pretendía confinarnos al silencio. Argelia no pedía permiso para luchar; abría las puertas a patadas con la fuerza de la dignidad afrodescendiente y la convicción socialista más pura. »Luchamos por una sociedad de iguales, donde el amor y la justicia social sean la única ley.» A un siglo de su nacimiento, la Comandanta Argelia Laya no es una estatua de mármol; es el río crecido de las mujeres que hoy lideran los consejos, comunales, las comunas, los frentes de batalla, las instituciones, Argelia representa la tiza de los educadores que siembran conciencia, es la sonrisa libre de las muchachas de la Patria Nueva. ¡Honor y gloria eterna a Argelia Laya!Tu semilla germinó en millones. Tu bandera socialista y feminista sigue invicta, ondeando en el corazón de la Venezuela rebelde que no se rinde jamás. ¡Viviremos y venceremos, Comandanta Jacinta! *Periodista Navegación de entradas Ayuda Humanitaria. Aportes a raíz de la puesta en escena entre un chavismo Pragmático y otro ideológico