Por Edito Hidalgo.- Los signos de los tiempos, nos dan la evidencia de un mundo en crisis hasta el límite: la sobrevivencia de la especie humana y la Biodiversidad. Desde las montañas de Yaracuy hacemos un llamado a todos los que alimentan solidaridad generacional y amor a la Casa Común, porque ese mismo tiempo que vivimos nos señalan con claridad la difícil situación de los países mal llamados del tercer mundo o pequeños en armas. Cómo se justifica que un País superpoderoso, fabricante de armas letales como la bomba atómica, armas biologicas, incluyendo armas que alteran la naturaleza clima y vida y con el desarrollo de su industria militar estén secuestrando y asesinando seres humanos. Entre ellos el presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros con el solo objetivo de apoderarse de sus recursos. Lo grave del asunto es que EE.UU utilice dichos recursos para financiar la guerra contra un país hermano como Irán, mientras nuestro pueblos subsiste a duras penas con un salario de 130Bs. Mensual. Y que el Ejecutivo Nacional está con las manos amarradas al no disponer de recursos para solucionar está grave situación y ese imperio lo que hace es que nos pone a pelear pueblo contra pueblo alimentando el odio, el egoísmo y la maldad, mientras ellos se llevan lo nuestro. Estamos viviendo un proceso deshumanizado impulsado por el modelo cultural occidental; un modelo que ignora completamente el funcionamiento de la ecosfera, de la cual el hombre y todas sus actividades son una parte inseparable. Ese modelo es la causa de la crisis que atravesamos, lo cual lleva a la ceguera ambiental y a cuentas ficticias e ilusorias por otra. Lo que convencionalmente llamamos progreso no es otra cosa que el incremento en la rapiña de los recursos naturales. El Progreso del hombre moderno es una Orgia de consumo acelerado de capital. Tenemos tareas inmediatas a corto mediano y largo tiempo: Formación. Crecimiento de la conciencia y Asumir en común, como culturas dominadas en búsqueda de la liberación y construcción de la nueva civilización humana. Que no debe ser ideológica sino la persona, el ser humano, su realidad integral, la búsqueda concientizadora de las fuentes originarias y un modelo que constituya en medio de la diversidad una Cultura Humanista armonizada con la ecología. Tremendo reto: Cambiar el Modelo De Producción y El Modelo de Consumo. Por eso la voluntad política debe ser colectiva lo cual sería la salvación del planeta. Pero así como planteamos el problema queremos también proponer una posible solución, abierta para oir la tuya: Claro No estamos hablando de un simple ajuste de tuercas, sino de reescribir las reglas del juego de cómo nos relacionamos con la Tierra y entre nosotros. Pasar de un modelo lineal de «extraer, usar y tirar» a uno que sostenga la vida a largo plazo parece una utopía, pero la verdad es que la transformación ya está en marcha, y muchas veces empieza desde abajo, en lo local, donde la teoría se ensucia las manos con la tierra. Para hincarle el diente a este «tremendo reto», podemos dividir la estrategia en dos grandes frentes que se alimentan mutuamente.1. Cambiar el Modelo de Producción: De la Explotación a la Regeneración. El modelo industrial clásico asume que los recursos son infinitos. La alternativa no es solo «conservar», sino regenerar.De la Cuna a la Cuna (Economía Circular): Diseñar productos pensando en su «segunda vida». En lugar de generar desechos, cada residuo de un proceso debe ser la materia prima de otro. Soberanía Alimentaria y Agroecología: El modelo agroindustrial de monocultivo intensivo desgasta el suelo y depende de químicos costosos. La alternativa es la producción diversificada, que respeta los ciclos de la tierra, asocia cultivos, protege las cuencas de agua y recupera los saberes locales. Producir comida sana cerca de donde se consume reduce drásticamente la huella de carbono. La Fuerza de lo Comunal; La producción a gran escala suele deshumanizar el proceso. Cuando la producción se organiza a través de iniciativas comunitarias y redes de productores locales, el objetivo deja de ser la acumulación infinita de capital y pasa a ser el bienestar colectivo y el autoabastecimiento. 2. Cambiar el Modelo de Consumo: Del «Tener» al «Estar Bien» El consumo actual está impulsado por una insatisfacción constante creada por el mercado. Cambiarlo requiere un giro cultural profundo.Consumo Local y de Proximidad: Comprar al vecino, al productor de la zona, a la cooperativa. Esto no solo dinamiza la economía interna, sino que rompe la dependencia de las grandes cadenas de suministro globales.Cultura de la Reparación y el Cuidado: Romper con la obsolescencia programada. Volver a valorar el oficio de reparar, remendar y mantener las cosas en uso. Lo que para el capitalismo es «viejo», para un modelo sustentable es un recurso valioso que sigue cumpliendo su función. Redefinir la Riqueza (El «Buen Vivir»): Desvincular la idea de éxito personal de la cantidad de cosas que acumulamos. El verdadero bienestar está en la calidad de nuestras relaciones, el acceso a una alimentación limpia, un entorno natural sano, la cultura y el tiempo libre para compartir en comunidad. ¿Cómo lo hacemos viable? (La Transición en la Práctica)Cambiar el sistema global de la noche a la mañana es imposible, pero el cambio se construye con islas de resistencia y alternativas viables que demuestren que otra forma de vivir es posible.Educación y Conciencia Colectiva: Necesitamos espacios de debate (radios comunitarias, asambleas, escuelas) donde se discuta por qué el modelo actual es inviable y cómo nos afecta directamente en el día a día (escasez de agua, pérdida de fertilidad de los suelos, encarecimiento de la vida). Organización de Redes: Conectar a los que producen con los que consumen sin tantos intermediarios que encarezcan el producto. Las ferias locales y los sistemas de trueque o monedas comunales son excelentes ejemplos.Proteger lo Común: El agua, las semillas nativas y los bosques no pueden ser mercancías. La gestión comunitaria de los recursos naturales (como la reforestación y el cuidado de las microcuencas) asegura que el agua y la vida sigan disponibles para las próximas generaciones. Al final, el gran secreto es que nadie cambia el mundo en solitario. El verdadero motor de este cambio es la comunidad organizada. Cuando la gente se junta para resolver un problema común (sea producir comida, cuidar un río o levantar un puente), ya está construyendo el nuevo modelo dentro del viejo. Producimos lo que comemos, o nos educamos para un consumo más consciente y solidario? Navegación de entradas ¡Senador Scott reta a Trump y quiere obligarlo a convocar elecciones en Venezuela! El abismo energético global: Ormuz, Bab el-Mandeb y el colapso del petrodólar.