Por Ilmer Belisario Les contaré una historia que a mi me tiene asombrado, Aun con el tiempo recorrido en el pueblo se ha sembrado. De origen desconocido nace la historia, de un hermosa mujer, De una belleza prohibida de dificil comprender El descubrir su pasado a mas de uno ha pertubardo, mientras que a otros osados por inventar les ha dado. Adinerada española Dueña de extensas comarcas, Que escondía sus riquezas en esas profundas montañas Para defender su herencia ningún artilugio la privaba, Si morir era la sentencia a los verdugos la orden daba. Otros más profundos rechazan de plano tan bárbaros métodos, dicen ser la reacción maliciosa de envidiosos esperpento. Nada de europea, fue criollita la doncella, Hija de nuestra tierra creación del universo y sus estrellas. Hermosa aborigen de ojos claros y cuerpo esbelto, Que el cacique escondió, para evitar sobresaltos en la tribu de sus lamentos. Otro agrega a la historia Lo mágico y el tormento, No niega la belleza, que causó tal revuelo. Cual maldición dudosa, una hermosura que le condenaba, A no ver jamás su rostro So pena de una crueldad desgraciada. Todo fue tranquilo, hasta que la niña fue transformada en gracia, Al pasar por la juventud, con la rebeldía que destaca, desobedeció al cacique, para verse en un espejo de agua. Reflejó su ternura, desnuda, esplendida y humana Dificil de ser ignorada por ser viviente en la sabana. Fiel sentencia desgraciada de inmediato cobro su venganza, Una serpiente fue el cancerbero, que cumplió los designios desde las entrañas. Dejar de existir fue la condena, por desobediente tuvo su consecuencia nefasta, Se inundó todo el valle y arrasó con fuerza descarnada. Ojos verdes esmeraldas, la mujer se hizo montaña, Ahora cuida para siempre El otrora valle de las damas. A toda esta confusión, de un origen por demás incierto, Se le agrega lo místico religioso y el fervor, de todo un pueblo. De cuatro puntos cardinales nacionales y desde el extranjero, Vienen a venerar un monumento, Patrimonio local, amado y odiado con fundamento. De la Guajira hasta al Esequibo, De Amazonas a los islotes de nuestro mar Se acercan a venerarte, con sus costumbres, acentos y regionalidad. Colina plasmó con arte y radical diseño, La escultura más preciosa en honor al mito risueño. La conjunción perfecta, de tres seres en un solo cuerpo, Cabalgando desnuda, en el mas representativo paquidermo. Rostro de preciosa aborigen pechos con aires europeos, Caderas impresionantes sin duda de África su sustento. Forma la eterna figura De la Diosa legendaria, Con la pelvis alzada, de fecunda y ricas hazañas. Inicia el rito sagrado, con tambor, tabaco y caña, No hay dolor que resista, el rezo profundo con fe aledaña. Como quieran que la vean, de mito, leyenda, real o inventada, Jamás se podrá negar la profundidad y su presencia en muchas almas. Con este breve cuento, que no busca descifrar nada, Es solo un homenaje para un pueblo que le ama. A la reina Maria Lionza, que en Sorte, el Loro y Quibayo aguarda, Para recibir la visita de misioneros de larga data. ¿Qué la fe mueve montaña? Reza un dicho popular, No sé, pero los males se desvanecen, con pólvora, esencia y cantar. ¿Donde queda la belleza, de la montaña y su caudal, Sus paisajes majestuosos y su vivencia rural? Superstición para algunos, baja cultura y paganidad, Para otros la esperanzas y consuelo frente a su mal. No mereces tantos farsantes, que tras de tu nombre se logran ocultar, Para estafar a los incautos, con sus penas y aprovechar su desgracia circunstancial. El tambor que repica incesante, sin ser día de San Juan, Es presencia africana viva, que recorre el valle, la cordillera y el mar. Gente blanca, gente negra, el aborigen y el mestizal, Todos en búsqueda de la magia, del brillo y de la bondad. Con la imagen de hembra linda desnuda con su danta a cabalgar, Resaltan los atributos hermosos, de mujer; recia, bella, mística y deidad. Al Colina esculpir su figura pretendió inmortalizar, las razas que se encontraron en el suelo nacional. Tu origen mágico ha dado rostro a un estado centro occidental, Lo conocen por tu referencia, en todo el territorio mundial. Brujo será un gentilicio, que nos han dado por acá, Como referencia inconfundible de la yaracuyanidad. La religión y su estructura pelean, por la creencia del pueblo dentro de su ingenuidad, Con calma pediría respeto al saber popular. Pido que cuides tu tierra de los males de la sociedad, De la intriga y la envidia del rencor, ayúdanos por piedad. Que el pueblo viva su creación, que importa que le juzguen los demás, Cada quien es de libre albedrío, la verdad es relativa, lo mejor nuestro ideal. Es el tiempo que los Yaracuyanos, nos dispongamos a rescatar, Los valores y tradiciones patrimonio inmaterial. Viva la Maria Lionza, viva el Jirajara de nuestro lar, Que mantuvo por los siglos, su cultura, herencia y dignidad, Venciendo el coloniaje y su perversidad. Navegación de entradas Pragmatismo estratégico y la agudeza que nos enseñó el comandante Hugo Chávez Escenarios prospectivos del poder energético en América hacia 2027