✓El destacado líder deja una huella profunda en la conciencia social y política de nuestro estado

Por. Italo Urdaneta.- ​En el tejido social del estado Yaracuy, existen nombres que no solo representan una trayectoria, sino que encarnan la memoria viva de una lucha colectiva. El profesor Nelson Rojas Gutiérrez fue uno de esos pilares: un hombre cuya vida se definió por la coherencia entre el pensamiento pedagógico, la militancia revolucionaria y la pasión inquebrantable por la palabra.

​Nelson, como Educador y el Comunicador Popular, entendió, desde muy joven, que el aula de clases y el estudio de radio eran, en esencia, la misma trinchera.

Como profesor, su labor no se limitó solo a la transmisión de conocimientos académicos; se volcó a la formación integral de ciudadanos críticos, dotándolos de las herramientas necesarias para interpretar su realidad.

​Como Comunicador Popular, su voz se convirtió en un referente cotidiano para el pueblo yaracuyano. A través de la radio y diversos medios alternativos, Rojas Gutiérrez ejerció un periodismo de proximidad, donde la denuncia social, la orientación política y el acompañamiento a las causas justas eran el eje central de su discurso. Su estilo, siempre cercano y pedagógico, permitió que las ideas más complejas encontraran un eco sencillo y profundo en el corazón de sus oyentes.

​Un Líder de Convicciones…

​Su trayectoria política fue una línea recta de compromiso revolucionario. No se limitó a los espacios formales de la dirigencia; su liderazgo se gestó en el contacto permanente con las comunidades, en las asambleas de base y en la defensa constante de la soberanía popular, como siempre lo vimos en los compromisos que asumió desde la alcaldía de Independencia y desde la gobernación del estado, en dónde tuvimos la oportunidad de compartir con él, en el primer gobierno revolucionario de esta entidad, al lado del gobernador Carlos Giménez.

Para quienes compartieron con él el camino, Nelson representaba la integridad: un hombre que mantuvo su discurso intacto a pesar de las mareas de la política y las adversidades del tiempo.

​Su capacidad para articular el pensamiento crítico con la acción concreta lo posicionó como un estratega de la pedagogía social.

Entendía que la revolución se construye no solo con grandes cambios, sino con la persistencia diaria de quien sabe que la comunicación es el arma más potente para despertar conciencias.

​El fallecimiento del profesor Nelson Rojas deja un vacío inmenso en el gremio de comunicadores y en el ámbito político del estado Yaracuy, pero, sobre todo, deja una lección de vida. Su partida es un llamado a seguir defendiendo los espacios de construcción popular, a no silenciar la voz ante la injusticia y a mantener viva la llama de la formación educativa como motor de transformación social.

​Hoy, las colinas y valles de nuestro Yaracuy quedan en silencio, pero ese silencio está lleno de las voces que él se encargó de alzar.

Nelson Rojas no se va; se queda en cada aula, en cada micrófono abierto y en cada ciudadano que, gracias a sus enseñanzas, hoy comprende que su propia voz tiene el poder de cambiar el mundo.

​Descanse en paz, profesor. Yaracuy le agradece su entrega y su incansable labor por la justicia y el saber. Sus amigos siempre lo recordaremos. Sentido pésame a toda su familia y compañeros de lucha.

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