Por María Auxiliadora Castillo Espinoza.-

En la diplomacia y en otros ámbitos de la esfera pública, los atuendos operan, en ocasiones, como artefactos simbólicos: mensajes cifrados destinados a proyectar valores, posicionamientos ideológicos o narrativas de legitimación, llamados también lenguajes performativos; sin embargo, nuestro ojo no los distingue por mor de la costumbre o porque no forma parte de nuestro foco de atención.

A su llegada a territorio estadounidense para liderar la delegación nacional en la 81ª Asamblea General de la ONU, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, marcó pauta debido a los elementos visuales portados a su arribo, los cuales encierran un fuerte mensaje político en medio de la reconfiguración de relaciones bilaterales y multilaterales. Vimos una puesta en escena semiótica: una chaqueta negra con el rostro de una sonreída Mafalda en la espalda, acompañada de una llamativa bufanda roja y el mapa de la República Bolivariana de Venezuela, incluyendo por supuesto la Guayana Esequiba, como pin distintivo.

Constituyó, esta indumentaria en su conjunto, un mensaje contundente antes de pronunciar su discurso y asistir a los encuentros binacionales o reuniones de distinto tipo. Sí, “la vimos”, porque conforma, esa escena simbólica, expresiones de significados profundos, basados en experiencias que han marcado y marcan la estructura psíquica individual y colectiva.

Delcy Rodríguez, desde que le correspondió asumir la encargaduría de la presidencia, nos tiene acostumbrados a “levantar pasiones” con su indumentaria. Su vestido esmeralda, el día de la juramentación; el rojo imponente y el bastón de mando  ante la Fuerza Armada Nacional Bolivariana;  el traje negro y blanco en reunión con los empresarios; el impecable conjunto morado intenso lucido en la entrevista para la revista Time; los trajes bien combinados en reuniones de gobierno;  la franela blanca o beige y sus amplios pantalones acompañados de zapatos deportivos en sus recorridos por las zonas devastadas por el doblete sísmico, así como en las visitas de acompañamiento por los campamentos, el plan de lectura bicentenario con niños, niñas y jóvenes, el inicio del año escolar, por ejemplo.

Mensaje alto y claro

  1. Mafalda: proyección de la paz y el humanismo

Desde la psicología analítica, ¿podría pensarse que Mafalda, creada por Quino, es un arquetipo de resistencia y espíritu crítico al encarnar la búsqueda de la paz, la igualdad social y el rechazo a todas las formas de racismo e inequidad? Indudablemente, es un mensaje de paz frente a la opción guerrerista y destructiva de las corporaciones invasoras que comparten comunidades, sectores, grupos, movimientos. Valores y posicionamiento ideológico comunes.

2. La Bufanda Roja

Si Mafalda apela al colectivo universal de la justicia y la paz, la bufanda roja apela a la fuerza histórica y política de las luchas bolivarianas y chavistas. La resistencia, la lucha y el fuego sagrado inextinguible, la promoción de la justicia social para que haya paz desde el respeto, la cooperación y la solidaridad.

3.El mapa Venezuela toda:

Reafirmación de nuestra soberanía e integridad territorial. La Guayana Esequiba es nuestra. Venezuela defiende los derechos históricos sobre la Guyana Esequiba e insta a Guyana a retomar las negociaciones bilaterales en el marco del Acuerdo de Ginebra.

Identidades y mitos

Según teorías psicológicas, las personas estructuran su identidad y su conducta mediante narrativas inconscientes proyectadas en sus interacciones. En las distintas etapas de la vida, heredamos mitos colectivos y construimos mitos personales que van revelando no solo quiénes somos, sino quiénes “vamos siendo” en el transitar, de acuerdo con las circunstancias cambiantes y dinámicas de la existencia,  

En la mitología clásica y la psicología arquetípica, Hestia representa a la diosa del hogar, la guardiana del fuego sagrado que mantiene viva la llama del templo interior. La bufanda roja dispuesta sobre el cuello funciona como ese hilo conductor que nos vincula con una fuerza simbólica, cultural, espiritual. Se preserva el «fuego de la revolución» y la lealtad inquebrantable a sus orígenes políticos.

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