En Venezuela, el empoderamiento popular va más allá de un sentimiento: es la capacidad real de decidir y ejecutar en el territorio. Inspirados en el legado de Hugo Chávez y en los postulados de Marta Harnecker y Maritza Montero, se consolida una ruta de siete pasos que reconfigura la relación entre el Pueblo y el Estado, usando como herramientas las leyes del Poder Popular, Comunas y Consejos Comunales. Hoy día con las consultas los proyectos presentados y votados por los habitantes de las comunas han permitido una amplia participación, un ejercicio de lo colectivo, visualizar juntos, priorizar, opinar y materializar las mejoras de su entorno ha sido una experiencia inédita y que nos caracteriza. Existen más de 33.000 proyectos registrados a nivel nacional, abarcando áreas como servicios públicos, vialidad, educación, salud e infraestructura Sin embargo el camino al empoderamiento comunitario es un proceso y aquí se indican siete pasos claves para el mismo. 1. Romper el diagnóstico impuesto. Históricamente, las políticas públicas se diseñaban desde oficinas lejanas, por gente que nunca piso los territorios populares. Hoy, el Autodiagnóstico Participativo (artículo 22 de la Ley de Consejos Comunales) permite que los habitantes controlen la información mediante censos y cartografías sociales. Los líderes comunitarios evidencian que “Quien tiene la información, tiene el poder de decidir”. Así, la comunidad se vuelve más activa y a su vez inmune a manipulaciones externas. 2. Reconocer las riquezas del territorio. Ninguna comunidad es solo “vulnerable” o “pobre” Siguiendo a Alfredo Maneiro y su máxima del encuentro de los iguales se ratifica que las zonas populares albergan saberes agrícolas, talentos culturales y capacidad de trabajo voluntario, conocimientos, tradiciones. Al mapear estas fortalezas —un mandato de la Ley de Comunas— el colectivo deja de percibirse como víctima y se asume como actor socioeconómico con potencial creador. 3 y 4. Economía comunal y creación de valor. Se transforma el potencial en realidades que se pueden palpar. La legislación permite crear Empresas de Propiedad Social Comunal (EPSC) y unidades productivas familiares (UPFs). A diferencia del capitalismo, el excedente se reinvierte en agendas sociales decididas por la Asamblea de Ciudadanos. 5. Planificación a corto, mediano y largo plazo. Para evitar esfuerzos aislados, los Consejos Comunales de Planificación Pública diseñan el Plan Comunitario de Desarrollo Integral (PCDI). Se trazan metas y cronogramas, articulando proyectos locales con el presupuesto nacional. La improvisación es sustituida por la disciplina estratégica. 6 y 7. Hacia la autonomía total. Los pasos finales —transparencia en recursos y transferencia de competencias— conducen al artículo 184 constitucional. La comunidad demuestra madurez organizativa para administrar servicios esenciales (gas, agua, vialidad, educación) sin intermediación de alcaldías. La Contraloría Social garantiza rendición de cuentas pública. El empoderamiento popular demuestra que el verdadero cambio social se genera desde abajo, con participación consciente, democrática del pueblo. La meta es el Estado Comunal y las comunidades aqui avanzan firmes hacia su autonomía, construyendo su destino entre todas y todos. Dip. (AN) Gisela Tovar. Secretaria Regional del PPT en Yaracuy. Navegación de entradas LA CRISIS CLIMÁTICA GLOBAL ANTE LA INMENSA TRAGEDIA